Sus se va a Italia dentro de dos días. De Erasmus a Bolonia, 9 meses allí.
Es lo que ella quería, la ciudad que quería y además de estar muy nerviosa, supongo que estará muy emocionada.
Recuerdo el día que le dijeron que se iba a Bolonia. Me envió un SMS en el que sólo ponía “Bolognaaaaaa”.
Le voy a echar de menos. No creo que vuelva a escuchar su voz hasta que vuelva y será muy difícil que coincidamos alguna vez en el Messenger. Más que nada porque apenas entro.
Pero seguiremos en contacto por medio del correo. Muy al estilo siglo XX, pero me hace ilusión. Tengo ganas de recibir su primera carta, y eso que aun no se ha ido de Valencia. Espero que me cuente muchas cosas de ahí y me haga reir tanto como lo ha hecho desde que la conocí hace casi dos años.
Y es que, menos mi madre o abuela, Sus ha sido para mí todo lo que puede ser una chica para un chico: amiga, novia, confidente… incluso hermana. Y de hecho, es la única chica que me daría igual que fuese mi amiga, novia, madre, hija, abuela, conocida, lo que fuera, cualquier cosa, pero que fuera algo, porque posiblemente es la mejor persona que he conocido jamás. Además, es la única persona que me ha explicado que amanida significa ensalada en catalán, o que se rió porque llamé ‘hostia esa’ a la Sagrada Familia, la única chica que ha estado al lado mío muerta de frío en lo más alto de la Torre Eiffel o tirándome bolas de nieve en Asnières-Sur-Seine.
También es la única chica que ha currado 10 horas seguidas para poder quedarse conmigo porque había perdido un autobús o que siempre estaba con una sonrisa cuando abría la puerta de la habitación del hotel.
Por supuesto, también es la chica que me compró las entradas del Levante – Barça en el que ganamos la Liga y la chica que se moría de risa cuando yo le enseñaba la bufanda del Barça al conductor del coche que iba a nuestro lado mientras él ponía cara de mandril.
Además, Sus es la única persona que tiene una categoría para ella solita en mi blog, o tuvo un grupo de usuarios creado sólo para ella en mi foro.
Sus es Missi y espero que, como mínimo, se lo pase tan bien en Italia como yo me lo he pasado con ella.
Un millón de besos, niña. ;)