The J Files

Lunar Park

Escrito el Sabado, 1 de Octubre de 2005 a las 1:20 por Jon.

Cerré mis ojos de nuevo. No quería volver a ese libro. Era sobre mi padre (su rabia, su obsesión por el status, su soledad), a quien transformé en un asesino en serie de ficción, y no quería hacerme pasar esa por esa experiencia de nuevo (hacer una revisión de Robert Ellis o Patrick Bateman).
Había pasado de la destrucción que tanto prevalecía en los libros que escribí con veintitantos años, pasado de las cabezas degolladas y la sopa hecha con sangre y la mujer penetrada vaginalmente con su propia costilla.
Explorar ese tipo de violencia había sido “interesante” y “excitante”. De todas maneras, todo fue “metafórico”, por lo menos en ese momento de mi vida, cuando era joven, estaba jodido y no había asimilado mi propia mortalidad, una época en la que el miedo físico y el sufrimiento real no tenían significado para mí.
Fui “transgresivo” y el libro realmente hablaba sobre el “estilo” y no había porque revivir los crímenes de Patrick Bateman y el horror que habían inspirado.

Sentado en mi oficina, frente a Kimball, me di cuenta de las veces había soñado con este mismo momento. Éste era el momento sobre el que varios detractores del libro me avisaron: si algo le pasa a alguien por culpa de la publicación de esta novela, echarán la culpa a Bret Easton Ellis. Gloria Steinem había reiterado esto una y otra vez a Larry King en invierno de 1991 y esa fue la razón por la que la Organización Nacional para las Mujeres boicotearon el libro. (En este pequeño mundo lleno de ironías negras, la Sra. Steinem se casó con David Bale, el padre del actor que hizo el papel de Patrick Bateman en la película).

Creo que la idea era cómica, no había nadie tan loco y vicioso en el mundo real como este personaje de ficción. Patrick Bateman era un narrador mentiroso, y, si leeis ahora el libro, podríais empezar a dudar si esos crímenes ocurrieron. Habían pistas que indicaban que solo existían en la mente de Bateman. Los asesinatos y la tortura eran, de hecho, fantasías creadas por su rabia y furia ante la estructura de la vida en América y como esto le había atrapado (no importa el tamaño de su cartera). Ésta era la tesis del libro. Iba sobre la sociedad, las maneras y demás, y no sobre rajar mujeres.
¿Como no podría ver esto alguien que leyese el libro? Incluso, debido a las severas críticas contra la novela, el miedo de que no fuera una idea tan cómica, nunca se fue; la preocupación únicamente fue lo que pudiera pasar si el libro cayera en manos equivocadas. ¿Quién sabía, entonces, lo que podría inspirar? Y después de los asesinatos en Toronto ya no había nada que imaginar, Fue real, existió, y eso me torturó.

Pero han pasado más de diez años y en una década no ha pasado nada remotamente parecido. El libro me ha hecho rico y famoso pero no querría volver a pasar por algo así. Ahora que todo pasaba otra vez, me sentía en la piel de Patrick Bateman: me sentía como un narrador mentiroso, incluso aunque supiera que no lo era. Entonces pensaba: “bien, ¿y él?

Lunar Park, de Bret Easton Ellis.
Web oficial.

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