El viernes compré por primera vez en mi vida la revista de National Geographic. Supongo que ahora sería el momento adecuado para deciros que me trago todos los documentales que echan por la tele, pero, como es mentira, no lo diré.
Con la revista venía el DVD de ‘El evangelio perdido de Judas’ (por eso la compré) y lo he visto hace un rato y me ha parecido tremendamente aburrido. Lo único divertido es que la Iglesia niegue todo y critique a National Geographic.
Es un poco vergonzoso estar metido en casa viendo un documental sobre un supuesto amigo traidor de un hippy haciendo un día espectacularmente soleado y con mis amigos de acampada sabe-Dios-dónde y, posiblemente, a estas horas en un estado etílico lamentable e intentando hacer algo para cenar. O bebiendo más.
Pero (porque siempre hay un puto pero) mañana me toca currar, porque no voy a librar todos los días, claro, y no puedo ir. Aunque, después de hablar con alguno de ellos esta tarde, me han entrado demasiadas ganas de ir allí e ir mañana a currar de empalmada.
Menos mal que he entrado en razón y he dicho que no iba. Aunque me joda La Vida.
Y así me he quedado, en casa, sin vida social (hasta mis padres tienen más que yo, parece) y esperando que llegue mañana, o el viernes que viene, o el sábado que viene, o mi cumpleaños, o navidades, o qué-sé-yo.
Sí, estoy rayado. MUCHO. Y Combichrist creo que no ayuda.
Combichrist no rayan tio. El que se raya es uno mismo. Son, digamos, un medio. Y tu tranqui, no te deprimas, que se de uno que ha tenido que trabajar (hasta la madrugada) viernes y sabado.