Bueno, pues.
Mientras el alien de la garganta se va escondiendo en su guarida (a la que le quedan los días contados) y aquí nos morimos de calor, yo hoy no he ido a currar para terminar de recuperarme y, principalmente, porque debería haber ido al médico de cabecera (mi Emilio Aragón particular) a que me dieran el volante para el (atención) otorrinolaringólogo, donde me dirían el día y hora en que comenzaría la guerra contra mis amígdalas en esa especie de Abismo de Helm en el que se ha convertido mi garganta.
Pero como siempre, hay un pero: ayer fue fiesta en el pueblo y, como fue domingo, la han pasado a hoy, así que no había Emilio Aragón por ningún lado.
Solución: No he ido a currar, ni he ido al médico y mi madre me traerá mañana el justificante y el volante.
Me siento un poco como Fernando Alonso cuando era pequeño.
Así que, mientras la gente curraba o estaba en la playa, yo he estado todo el puto día recluído en casa, jugando a todos los juegos de PS2 del mundo que pueda haber en mi casa (hasta he jugado al ‘Pro Evolution Soccer’, soy un hereje).
Y ahora que me he cansado de PlayStation, me he dedicado un ratito a pasar canciones al móvil, cogiendo los fragmentos que me interesan con el Audacity.
Creo que voy a poner tonos personalizados-y-la-hostia.
Qué malo soy.
Orgy – Blue Monday