Pistolas y rosas

Hora y media de retraso, canciones clásicas y la voz de Axl mejorando según iba avanzando el concierto.
Pues ya me jode no haber ido, pero, visto lo visto, menos mal que no compré las entradas.
Visto en Evadidos.

Pues ya me jode no haber ido, pero, visto lo visto, menos mal que no compré las entradas.
Visto en Evadidos.
A la 1 estaba en la cama y me he despertado cada hora, porque me costaba (y me cuesta) respirar. Así que esta mañana a Urgencias, donde me han sobremedicado y me han dicho que el lunes, sin falta, al otorrino a que me miren la garganta, porque, posiblemente, haya que operar.
Por fin.
Bueno, no hay mucho que contar. Ésta ha sido una semana de mucho, demasiado curro, exagerado curro incluso, teniendo en cuenta las fechas en las que nos encontramos.
La resaca de San Fermín ha durado un par de día más de lo normal, con mucho cansancio acumulado y mucho lío y mucho stress, todo esto suavizado al ver que me había llegado un paquete de Los Ángeles, California, que tenía que ir a recoger a Correos. Y, aunque llegó el martes, lo recogí ayer.
El (doble) vinilo es increíble. Imaginaba que nunca jamás iba a escuchar como suena, porque no quería que la aguja lo rayara, pero, después de ver lo preciosos que son, lo tengo clarísimo: son vinilos para guardar, no para escuchar.
Además, ayer, al llegar a casa con mi vinilo y mis nuevas gafas de sol que compré el lunes (que son Nike, manda huevos) vi, encima de la mesa, un paquete de Amazon.com con mis cinco CDs. Así que todo genial.
Qué buena está Fiona Apple, por cierto.
Para rematar la semana, anoche fui al IMAX con dos colegas (tías) y un colega (tío) a ver ‘Superman Returns’ en 3 dimensiones. Y es increíble. Si teneis la posibilidad de verla, no la desaprovecheis.
Nunca más voy a ir a un cine normal. Nunca.
Lo malo de la semana es que, como ha hecho tantísimo puto calor, hemos estado todo el rato con el aire acondicionado puesto y entre eso y el huracán de aire que pusieron ayer en el cine, ahora mismo no tengo garganta. Bueno sí, tengo algo que me duele, pero no creo que sea garganta, más bien es un alien.
Como en los viejos tiempos, claro.
Y mañana empiezan las fiestas del pueblo, que este año, para variar, son malísimas, pero, para rizar el rizo, me han puesto todo el jaleo a media hora de casa, así que poco me van a ver el pelo por allí.
Además estoy enfermo. Se supone que no debo salir.
En una guerra que casi nadie entiende.
Después de un par de días usando más el Mac que el PC (cosa rara, aunque parezca mentira) hoy me he decidido a hacer una biopsia al ordenador grande y feo.
La cosa es que hace un par de días la CPU se puso a 90 grados y subiendo y, como no me apetecía perder archivos otra vez, decidí apagarlo.
Ayer, nada más encenderlo, nuevamente se puso a más de 85 grados y volví al Mac.
Hoy, al iniciar la operación a corazón abierto, he visto lo que esperaba: la CPU se había hartado de echarle polvos al disipador y al ventilador:

Ahora la CPU ya no se calienta, aunque supongo que dentro de algunos meses me volverá a tocar repetir toda esta operación.
Y esto ha hecho que hoy sea uno de los pocos días en los que me alegre de ser informático.
Forza Italia.
Ya les dije a mis amigos ayer por la noche que las mejores fiestas del mundo eran las de Bilbao y me lo negaron…
Pero no todo fue malo. También hubieron muchos ratos buenos y muchas risas. Pero no es lo mismo…
¿A ninguno?

Good luck, brother.
Vía TheTailSection.
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