¿Y si hubiera sido el Ayatolá Jamenei el que hubiera dicho que Jesús fue el primer proxeneta de la historia, en lugar de hacerlo Albert Plá en ‘Airbag’?
Seguramente, ahora mismo todas las hordas de católicos apostólicos romanos habrían puesto el grito en el cielo y estarían esperando que hubiera una nueva Cruzada para ir a matar
morosdemierda.
Pero no, fue el clon de Palpatine el que ha hablado de Mahoma (ya puestos, que se lo hubiese currado y hubiese dicho que tiene los huevos de goma) y, claro, cuando los musulmanes se han ofendido (ida de olla de Jamenei incluída), sale el Nuncio del Vaticano en España y nos cuenta lo tristísimo que está el señor Ratzinger, que está muy dolido porque se han malinterpretado sus palabras (que no sé qué hay que interpretar, porque se entiende lo que ha dicho al pie de la letra), pero, obviamente, no han rectificado, lo sienten mucho, pero no rectifican.
Simplemente están tristes.
Los ricos también lloran.
Como en la tele.
Recordemos que en su día tampoco pidieron perdón por no decir ni una puta palabra en contra del nazismo.
Aunque aquí sí dijeron algo en contra de Franco.
Aunque aquí dos curas estaban en el banquillo de los acusados en el famoso Proceso de Burgos.
Creo que ahora empezamos a entender de qué va el tema, ¿verdad?.
Son los mismos que prefieren que te mueras de SIDA antes que ponerte –oh, sacrilegio– un puto trozo de latex en la polla antes de echar un polvo.
Los mismos que le pusieron rabo y cuernos a Dan Brown por un libro tan malo (aunque algo entretenido) como ‘El código Da Vinci’.
Los mismos que dicen (aunque con la boca cada vez más pequeña), que el hombre no desciende del mono. No, el hombre desciende de Dios y la mujer desciende de la costilla del hombre.
Los mismos que hace mucho tiempo acojonaban a la gente con el fin de los días, el Apocalipsis y la hostia puta, aunque luego se supone que llegará el silencio y sonarán las trompetas y seremos salvados.
Por mí que haya una Guerra Santa. Pero una Guerra Santa brutal en la que se vayan todos a tomar por el culo. Los buenos y los malos.
Aunque no sé quién es quién.
Y que Dios me perdone, pero es que sus representantes en la Tierra son una vergüenza. Una puta vergüenza.
¿Quién está más loco? ¿El loco que acusa a otro loco de estar loco, o el otro loco que, para demostrar que no lo está, le arranca la cabeza al que le acusó?
Todo esto me daría risa si no fuera por lo serio que puede llegar a ser.