Otro fin de semana durísimo, y eso que no salí ayer.
Esto empezó el jueves, aunque en realidad lo hizo el miércoles. El primer día dormí cuatro horas, el segundo unas tres o algo así y el viernes, en lugar de quedarme en casa, decidí salir. Y es que había que celebrar el fichaje de Henry. Sólo al Barça se le ocurre fichar a este jugador el día que peor me venía.
Así que otra vez a salir, otra vez a acabar etílicamente jodidísimo y otra vez a morir a la cama. Que no, que los fines de semana no duermo. Los fines de semana muero. Y por desgracia resucito.
Aunque este sábado, gracias a Dios, no salí. Aunque tampoco es que fuera del todo idea mía. Me desperté a las 21.30 de la siesta, nadie me había llamado (esto lo descubrí a la una de la mañana, cuando encendí el móvil) y supuse que los colegas estaban en una playa a tomar por culo con las que solían ser amigas mías. Vamos, que no.
Así que ayer aproveché el día para dormir todo lo que no había dormido a lo largo de la semana.
¿Y hoy? Hoy me he levantado con resaca. Lo juro. Así que otra vez a andar zombi perdido, sin afeitar desde el viernes pasado (creedme, no me había dado tiempo a afeitarme en toda la semana) y sin saber muy bien si hoy tocaba salir o no. Y eso que me han llamado para ir a tomar algo a las 8 de la tarde.
He sido formal, me he quedado en casa, he visto como el Madrid de basket ganaba la ACB en el Palau, me he duchado, (por fin) me he afeitado y ahora escucho ‘Sympathy for the Devil’ (la de Guns N’ Roses) y no sé qué coño hacer con estas tremendas ganas de salir que tengo.
No tengo remedio.
Guns N’ Roses – Sympathy for the Devil