Welcome back
El sábado volvió Patri y se acabó mi aburrimiento.
Llegó a Santander y fui a buscarla en coche, lo que hizo que por primera vez en muchos años escuchara un partido del Barça por la radio. Así tuve tiempo para comprobar que el nuevo Carrusel de la SER me gusta y que el nuevo narrador (Lluis Flaquer) lo hace muy bien.
Además de ver ‘Killers’ (no está mal la película, no es la típica pastelada), no hicimos mucho más, lo grande vino al día siguiente.
Teníamos pensado ir a la playa, pero como no hacía demasiado buen día, nos fuimos a comer al castillo de Butrón, que es muy bonito y tan grande que lo más probable es que dentro haya fantasmas, pero no se podía entrar, así que dimos cuatro vueltas, sacamos un par de fotos pensando en Cuarto Milenio y nos piramos a la playa. A tomar algo.
Y después, por fin, fuimos al cine a ver ‘Origen’. Me esperaba mucho más de la película, todo dios la ponía como un peliculón, de lo mejor de la historia, incluso llegaron a decir que era la nueva Matrix. A mí me pareció un quiero y no puedo. Sí, muy entretenida, pero con un argumento bastante extraño y, por supuesto, ni de coña está entre las mejores películas de la historia.
Y así pasó el fin de semana, muy divertido y esperado. No defraudó.
De todas maneras, no puedo decir que hayamos vuelto a la normalidad, ya que estamos en fiestas de Bilbao y todas las mañanas me encuentro con borrachos y drogados delante de la puerta del curro.
A partir de la semana que viene ya todo volverá a su sitio. Echo de menos las vacaciones, pero también tengo un poco de ganas de volver a la realidad.
Supongo que en dos semanas me estaré cagando en todo, claro.


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